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Remera estampada by Juana Rivera

100% algodón


Hay flores que se marchitan cuando cae el sol. Y hay otras que aprendieron a elevarse todos los días, pase lo que pase. La Floralis no crece en silencio. Se impone con elegancia. Se deja ver. Se anima. Gigante, firme, en medio de una ciudad que nunca se detiene. A su alrededor todo corre: bocinas, pasos apurados, estudiantes que entran y salen de la Facultad, historias que empiezan, decisiones que cambian destinos.

Y ahí está ella. Serena, proyectándose hacia el cielo. La Floralis no es solo una escultura. Es un recordatorio. De que incluso en medio del ruido, podemos florecer. De que la belleza también puede ser fuerte. De que expandirse no es fragilidad, es valentía. Cada mañana sus pétalos se elevan como si eligieran empezar de nuevo. Cada noche se repliegan, confiando en que mañana habrá otra oportunidad. En una ciudad intensa, contradictoria, apasionada… ella marca el ritmo de algo más profundo: el de animarse a crecer.

Porque florecer no siempre es suave. A veces necesita firmeza. A veces requiere coraje. Pero siempre es una decisión. Y quizás por eso emociona tanto verla. Porque en medio del cemento, nos recuerda que todavía podemos elevarnos

Remera Abril

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Hay flores que se marchitan cuando cae el sol. Y hay otras que aprendieron a elevarse todos los días, pase lo que pase. La Floralis no crece en silencio. Se impone con elegancia. Se deja ver. Se anima. Gigante, firme, en medio de una ciudad que nunca se detiene. A su alrededor todo corre: bocinas, pasos apurados, estudiantes que entran y salen de la Facultad, historias que empiezan, decisiones que cambian destinos.

Y ahí está ella. Serena, proyectándose hacia el cielo. La Floralis no es solo una escultura. Es un recordatorio. De que incluso en medio del ruido, podemos florecer. De que la belleza también puede ser fuerte. De que expandirse no es fragilidad, es valentía. Cada mañana sus pétalos se elevan como si eligieran empezar de nuevo. Cada noche se repliegan, confiando en que mañana habrá otra oportunidad. En una ciudad intensa, contradictoria, apasionada… ella marca el ritmo de algo más profundo: el de animarse a crecer.

Porque florecer no siempre es suave. A veces necesita firmeza. A veces requiere coraje. Pero siempre es una decisión. Y quizás por eso emociona tanto verla. Porque en medio del cemento, nos recuerda que todavía podemos elevarnos

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